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muerte - impermanencia |
![]() Estas enseñanzas han sido transcritas de las cintas gracias al trabajo en equipo de los colaboradores del Centro Thubten Dhargye Ling de Madrid . Queremos agradecer a Gueshe Tsering Palden y a Thubten Tsering su traductor, la oportunidad que nos han dado de poder extender el dharma Para beneficio de todos los seres sintientes. Pedimos disculpas por cualquier error en las mismas
LA IMPERMANENCIA ........................................................... 1 1.1.- Impermanencia sutil. 1.2.- Impermanencia burda 1.3.- Meditar en impermanencia. KARMA ............................................................................... 3 MEDITACIÓN EN LA MUERTE......................................... 3 LA MUERTE ...................................................................... 3 CUERPO BURDO Y CUERPO SUTIL ........................... ... . 4 5.1.-Cuerpo burdo 5.2.- Cuerpo sutil LAS CAUSAS DE LA MUERTE ............................................ 4 6.1.- Agotamiento de los méritos. 6.2.- El karma 6.3.- Los factores externos. COMPOSICIÓN DEL CUERPO........................................... 5 EL PROCESO ...................................................................... 8 LAS DISOLUCIONES ........................................................... 8 LA EXPERIENCIA DE LA LUZ CLARA............................... 14 EL BARDO . ....................................................................... 16 11.1.- Cómo ayudar al ser del bardo. EL RENACIMIENTO............................................................. 19 LAS CAUSAS ........................................................................ 21 VENTAJAS de meditar en impermanencia y desventajas 23 De no hacerlo ....................................................................... 23 LOS TRES PUNTOS DE MEDITACIÓN EN LA MUERTE ...... 25 15.1.- La muerte es definitiva 15.2.- La muerte es imprevisible. 15.3.- Qué nos llevaremos. INTRODUCCIÓN. -El curso que se va a impartir este fin de semana se llama “Muerte e Impermanencia”. Es un tema que nos concierne a todos porque esta vida no es eterna y, llegado el momento, todos tendremos que morir. Cada noche, cuando nos vamos a dormir, no hay nada que nos asegure que, a la mañana siguiente, vamos a despertar. Así es la vida. Nagarjuna, en sus textos, la compara al agua fluyendo sin parar. En este curso, haremos especial hincapié en las importantes razones que hay para meditar en la muerte, además de estudiar su proceso, paso a paso. En la actualidad, muchos científicos investigan la muerte pero, es necesario recalcar aquí que, desde hace miles de años, en las enseñanzas de Buda – en el Dharma – ya se describe este proceso así como sus causas y consecuencias. Todos sabemos que no existe forma alguna de evitarla. A pesar de todos los estudios científicos realizados, no se ha podido encontrar el “método” que consiga frenarla. De todo lo que nos puede suceder en la vida, la muerte es lo más difícil de aceptar. Es un tema sobre el que debemos reflexionar, porque, llegado el momento, será inevitable y no habrá nada que pueda detenerla. Si lo analizamos, desde el preciso instante en que nacemos, empieza nuestro proceso de envejecimiento. Un día, nos miramos en el espejo y descubrimos que tenemos arrugas y nos asustamos: ¿”Qué puedo hacer?. ¿Quizá, eliminarlas mediante algún procedimiento?. Sin embargo, hagamos lo que hagamos, este proceso es irreversible. ¿Y por qué la muerte? : Pues, porque es inherente a la vida, a la condición humana. El orden consiste en nacer, envejecer y morir y, bien sea en los textos, bien sea en cualquier investigación científica que se realice, nos encontraremos con el hecho incontestable de que la vida lleva pareja la muerte. Otro punto, común a todos, es no desearla. Así que la pregunta es: “¿hay alguna forma de evitarla? ”: Por lo que sabemos, no, pues toda vida finaliza irremediablemente con la muerte. Entonces, ¿qué se puede hacer? ¿Permanecer quietos, cerrando los ojos, deseando que ese momento no llegue? ¿O sabiendo que la meditación puede cambiar nuestras actitudes y liberarnos del miedo, actuar y practicar?. LA IMPERMANENCIA Cuando Buda impartió sus primeras enseñanzas e hizo girar por primera vez la rueda del Dharma, habló de las Cuatro Nobles Verdades. La primera de ellas es la verdad del sufrimiento, que tiene cuatro atributos, de los cuales, el más importante es el de la impermanencia. Es decir: nada permanece para siempre. En este apartado se medita sobre la muerte, no con la finalidad de eludirla, sino de acabar con los pensamientos negativos, preocupaciones y miedos que la idea de la muerte nos causa. Hay dos niveles de impermanencia: La impermanencia sutil se refiere al cambio y desintegración que sucede, momento a momento. Por ejemplo, tenemos ropa nueva. Desde el principio, nuestra prenda se está deteriorando sin que nos percatemos de este desgaste, hasta que, pasado el tiempo, un día descubrimos lo dañada o gastada que está. No lo hemos percibido, pero ha sido un proceso que se ha ido desarrollando poco a poco, instante a instante, de una manera continuada. Nosotros, seres con una vida en forma humana, también estamos sometidos al proceso de impermanencia sutil porque envejecemos, vamos agotando la energía de nuestra vida (un máximo de 100 años) a cada instante, segundo a segundo, en un constante proceso de deterioro. En este sentido, somos iguales a los objetos, tenemos este tipo de impermanencia sutil aunque no podamos experimentarla con nuestros propios ojos. La impermanencia burda se refiere, en nuestro caso, a la muerte; en el caso de un objeto, a la destrucción o desaparición cuando, por ejemplo, se rompe. Meditar en la impermanencia . Meditar en la muerte es muy valioso y muy importante por razones lógicas. Si nos dirigimos a algún lugar, será mejor que sepamos el camino correcto, porque, de lo contrario, nos arriesgamos a perdernos y, por ello, a sentir miedo; pero si sabemos bien la dirección a seguir, caminaremos con confianza hacia nuestro destino. Lo mismo ocurre con el proceso de la muerte. Si estudiamos las etapas por las que tendremos que pasar, llegado el momento, nos encontraremos con un camino conocido y esta circunstancia hará que tengamos más coraje, más confianza y no nos dejemos llevar por el pánico. Si no lo hacemos así, todo nos resultará desconocido y frente a lo desconocido, nuestra forma normal de reaccionar es con miedo, lo que hará que no podamos tener control alguno sobre nuestras acciones. La ventaja de conocer este proceso es que, al no sentirnos asustados, incluso estando inconscientes, podemos seguir su transcurso de una forma más natural, y esto resulta muy beneficioso para el próximo renacimiento. Desconocer el camino que va desde el momento de la muerte hasta la próxima vida, nos impedirá hacer lo necesario para la obtención de nuestros fines. El origen de este sufrimiento de nacer y morir está en los engaños y el karma contaminado. En nuestra situación actual, no tenemos control ni independencia alguna sobre nuestra vida porque estamos bajo el control de estos factores contaminados, y este estado de cosas no sólo afecta a nuestra vida, sino también a nuestra muerte. Alguien, ahora, podría decir: “ No existe el renacimiento, no hay vida después de esta vida ”, entonces, no habría razón alguna para meditar, ya que el beneficio fundamental de la meditación en la muerte es obtener un buen renacimiento. Este es su propósito. En las enseñanzas de Buda, el Dharma, hay otro factor a considerar - asumiendo que tenemos claro el aspecto del renacimiento-: ¿Cuántos años vamos a vivir?. No lo sabemos, no hay una duración fija, podemos vivir 100 años, tal vez 80, 70, o quizás 30. Nadie lo puede saber. De conocer este dato, podríamos dedicarnos ahora a nuestras cosas y, después, a punto de morir, estudiar y practicar, pero esto no es posible. No se puede pensar en posponer la preparación para la muerte. Hay que actuar ahora mismo porque, en cualquier momento, nos puede sobrevenir. Pero, ¿cuáles son las causas que nos procurarán un buen o mal renacimiento?. La explicación nos la da la ley de causa y efecto, el karma, otro tema muy desarrollado en las enseñanzas de Buda. La ley de causa y efecto se resume así: una acción virtuosa, positiva, tendrá como resultado felicidad; una acción negativa, sufrimiento. Otro modo de explicarlo, mediante la originación interdependiente. Reflexionemos: “ Si en esta vida soy una buena persona, si acumulo acciones positivas, virtuosas, el resultado será un buen renacimiento ”. Ahora bien, si no creemos en la ley de causa y efecto, ni en la originación interdependiente por la cual todo está interrelacionado, no tenemos por qué comportarnos de una forma positiva. Sin embargo, en este caso, debemos saber que perjudicando a los demás, teniendo actitudes negativas, no generaremos causas para nuestra felicidad; más bien, sentaremos las bases para el sufrimiento que habremos de experimentar en el futuro. Por lo tanto, si nos preocupan los próximos renacimientos, tendremos que considerar la ley del karma, de causa y efecto. Hay otras ventajas de meditar en la impermanencia. Por ejemplo, tenemos un aferramiento muy fuerte hacia esta vida; es lo más valioso que tenemos. A partir de esta situación, surge el orgullo que nos hace pensar: “ Soy invencible, me agarro a esta vida y nada me la va a quitar ”. La meditación en la impermanencia (esta vida puede acabar en cualquier momento) y en el renacimiento, (después de esta vida habrá otra, y otra más adelante, en una cadena sin fin) nos permitirá disminuir este aferramiento y estar más relajados al saber que tenemos por delante, no solamente esta vida, sino un largo futuro. EL KARMA Cabe preguntarse ahora: ¿pero hay alguna forma de evitar la muerte?. El Dharma nos enseña un método. La muerte acontece como consecuencia del nacimiento, así que, si queremos evitarla, tenemos que hacer igual con el nacimiento. Con este fin, buscamos su causa y la encontramos en una agrupación de factores físicos y mentales que constituyen nuestros agregados. Pero, ¿cómo surgen estos agregados contaminados? : como consecuencia de los engaños y del karma. Esta es la cadena: de los engaños surgen las acciones contaminadas con resultados contaminados, (eso es lo que llamamos karma), de ahí surge el nacimiento, y del nacimiento, la muerte. Por lo tanto, si queremos evitar la muerte, debemos impedir las causas del nacimiento, que son los karmas contaminados; de lo que se deduce que tendremos que eliminar los engaños. ¿Y cuál es el resultado de erradicar los engaños? : obtener el control sobre este círculo "sin fin" del samsara, o, lo que es lo mismo, la Iluminación, Liberación o Budeidad. Esto es lo que alcanzó Buda Shakiamuni, hace 2.500 años en India. Él es el maestro que nos enseña cómo finalizar el ciclo de renacimientos y muertes. MEDITACIÓN EN LA MUERTE . Lo más importante en el momento de la muerte es el estado mental en el que nos encontremos ya que, según sea éste, la mente se dirigirá hacia un tipo de renacimiento u otro. Ya hemos visto por un lado la ley del karma (acumular acciones positivas conlleva un buen renacimiento) y acabamos de nombrar el otro factor importante: el estado mental en que nos hallemos. A este respecto, la meditación sobre impermanencia y muerte propicia este buen estado mental a la hora de la muerte, por lo que nos podrá conducir a un buen renacimiento para la próxima vida. Existen reinos de infiernos, espíritus hambrientos, animales, humanos, semidioses y dioses. La mente viaja de un reino a otro. Ahora utiliza este cuerpo humano como soporte, en el que experimenta sufrimiento, felicidad, etc... y necesitaremos prepararla a fin de obtener un buen renacimiento en un buen reino. Debemos prepararnos para la muerte, pero ¿qué quiere decir prepararse?. Desde luego, no se trata de hacer las maletas y reunir todas nuestras posesiones, porque, aparte de la mente, no podremos llevar nada con nosotros. Al decir “prepararnos”, estamos refiriéndonos a familiarizarnos con la experiencia de la muerte durante la meditación . De forma natural, según sea nuestro estado mental a la hora de morir, nos perjudicaremos o beneficiaremos con un mal o buen renacimiento. Por lo tanto, “prepararse”, nos permite evitar, cuando llegue la muerte, emociones como el miedo a lo desconocido y la tristeza de abandonar nuestras posesiones, parientes, amigos o nuestro cuerpo por el que, no siendo más que el conjunto de los 4 elementos, (tierra, agua, fuego y aire) nos sentimos tan aferrados. Todo esto lo vamos a tener que dejar y lo único que nos llevaremos con nosotros será nuestra mente, por lo tanto, resulta necesario prepararse, para que, llegado el momento, podamos controlar su estado a fin de evitar emociones perturbadoras. LA MUERTE En las enseñanzas hay dos maneras de presentar la muerte, según los textos del sutra, o del tantra, sin que haya contradicción entre ellas. La muerte se define como el agotamiento de los méritos y condiciones que se reunieron para que existiera esta vida. Una vida tras otra, acumulamos semillas positivas y negativas. Cuando se dan las condiciones, estas semillas germinan y producen una vida, por ejemplo, como un ser humano, cada uno con sus rasgos específicos; unos con buena salud; otros, con enfermedades muy graves, etc. Cuando se agotan todas las semillas y los méritos acumulados, simplemente, la vida acaba. Ahora vamos a hacer un paréntesis. En tibetano, “vida”, se traduce con dos palabras. La primera se refiere a sobrevivir en el sentido de que el cuerpo se mantiene con vida. Y la segunda señala la duración de la vida. Así se presenta en los textos de Vasubandu. Cuando llega el final, el cuerpo se vuelve completamente inútil y se convierte en cadáver, pero la mente, al perder su base física, prosigue hasta encontrar otra en la que alojarse. En resumen, la muerte es la separación entre cuerpo y mente. Los científicos que estudian la vida humana, fijan sus observaciones en los mecanismos que regulan el cuerpo diseccionándolo para investigar sus partes, hasta llegar a los átomos, etc., pero no logran encontrar la mente, porque esta se resiste a ser estudiada desde una perspectiva meramente física. Sin embargo, en los textos budistas de Vasubandu, se dice que la vida se compone de un cuerpo físico que tiene como función servir de base a la mente, la cual es analizada en estos escritos, con mucho más detenimiento. Y es aquí donde pueden encontrarse respuestas a la pregunta de qué es la vida. Por ejemplo, cuando nos preguntan: “¿ estás bien?”, ¿A qué se refieren? : al conjunto de cuerpo y mente. ¿Y qué pasa entonces, cuando la mente sale del cuerpo? : que el cuerpo se convierte en cadáver, y lo que sentimos hacia los cadáveres es disgusto y miedo. En realidad, somos unos ingratos con este cuerpo porque unos minutos antes de la muerte, era la base de nuestra vida, gracias a él, hubo vida, y de repente, sólo hay rechazo. EL CUERPO BURDO Y EL CUERPO SUTILEn las enseñanzas de tantra sobre la muerte, se habla de dos cuerpos, el cuerpo burdo y el cuerpo sutil; y de dos mentes, la mente burda, y la mente sutil. Además, se mencionan otros elementos como canales, vientos y gotas. Con todo esto, vamos a estudiar el proceso de la muerte. El cuerpo burdo es el que percibimos y vemos aquí y ahora, está actualmente junto con la mente burda. Cuando hay separación de estos dos elementos, cuando sale la mente burda, el cuerpo burdo deviene cadáver. El cuerpo sutil y la mente sutil, van siempre juntos, no se separan, no existe el uno sin el otro por lo que no se produce muerte. Esto es un punto importante. Cuando veamos la meditación en la muerte, comprobaremos que además del cuerpo y la mente sutiles, tenemos los vientos, (que viajan en los canales) y las gotas. La mente sutil va montada sobre el viento sutil, van juntos. Este hace posible la existencia de aquella al no poder existir sin el viento sutil que la soporta.
LAS CAUSAS DE LA MUERTEResumiendo, hay tres: El agotamiento de los méritos y la duración de vida . Los dos van juntos. Debido a la acumulación de méritos hay un tiempo de vida determinado. Gracias a estos méritos experimentamos felicidad y un tiempo determinado de vida, que puede ser muy corta, desde unos pocos minutos, o muy larga. Depende de nosotros crear méritos ahora para las próximas vidas. El karma , positivo, negativo o neutral. Todos los resultados acumulados debido a nuestras acciones. Cuando se agotan las semillas que han de germinar en esta vida, acontece la muerte. Los factores externos . Generalmente morimos debido a uno de ellos, desde un accidente de coche, de avión, etc... hasta envenenados por una comida. Existen multitud de factores externos capaces de producirnos la muerte. Cuándo alguien está muriendo, ¿podemos saber cuál será su próximo renacimiento?. No hay ninguna certeza, pero hay signos que ayudan a saber qué está sucediendo. Por ejemplo, al morir, sale el calor corporal. Para unos, va a empezar a disminuir desde la cabeza hacia los pies; para otros empezará a disminuir por los pies y subirá hacia la cabeza. Esto nos puede dar una información sobre el próximo renacimiento. Cuando empieza a disminuir desde la cabeza hacia abajo, es signo de que uno va a renacer en un reino inferior, de más sufrimiento. Y cuando la pérdida del calor empieza desde los pies hacia la cabeza, es signo de un buen renacimiento en los reinos superiores, es decir, de menor sufrimiento. COMPOSICIÓN DEL CUERPO
Según el tantra, en nuestro cuerpo existen los canales, los vientos y las gotas. Tenemos 72.000 canales y por ellos viajan, entre el viento principal y secundarios, muchísimos más. El más importante es aquél que sostiene la vida y aparece después de la concepción, cuando el feto está en el útero de la madre. Luego, están las gotas que son de dos tipos: la gota blanca y la gota roja. Todo esto se ve con más detalle en el estudio del proceso de la muerte según el tantra. Los vientos viajan por los canales, y al morir, hay un cambio en la circulación de estos vientos. Como consecuencia, aparecen ante nuestra mente diferentes apariciones o alucinaciones. Como se trata de algo que no sucede en nuestra vida diaria, que no hemos experimentado antes, estas visiones nos despistan. A lo largo del proceso de la muerte se suceden diferentes disoluciones. En la primera parte se llevan a cabo las cinco disoluciones de los veinticinco elementos, cinco disoluciones del cuerpo burdo, en cinco diferentes etapas. En cada una de ellas, se va a disolver uno de los cuatro elementos, una de las seis consciencias (las cinco conciencias de los sentidos y la conciencia mental), una de las cinco sabidurías, y uno de los cinco agregados. Un paréntesis acerca de los agregados. Cuando, por ejemplo, vamos por la calle, no preguntamos: “¿Cómo van tus agregados ?”, Si no “¿cómo estás ?”, Que incluye el aspecto mental y corporal. Pero los tibetanos son más sutiles y cuando se preguntan en la calle (por cierto, no se preguntan tanto como nosotros) dicen: "¿Cómo andan tus cuatro elementos ?", Es decir: tierra, fuego, aire y agua. Seguimos. También desaparecerán los cinco objetos de los sentidos, como el sonido para el sentido auditivo, la forma visual para la conciencia visual, etc. Estos son los factores que se disuelven poco a poco: Los 4 elementos Las 6 conciencias (las 5 conciencias de los 5 sentidos y la conciencia mental) Las 5 sabidurías básicas Los 5 agregados Los 5 objetos de los sentidos Al final, mente y cuerpo se separan y se produce la muerte. Cuando, por ejemplo, vamos en coche, o estamos en el avión a punto de aterrizar, a veces, sentimos mucho miedo y nos aferramos a “ mi vida”, pero, si nos paramos a pensar, en realidad, es un aferramiento hacia un conjunto de veinticinco elementos. Meditar en estas diferentes disoluciones de los veinticinco elementos, no es teoría, no es aprenderse de memoria algún texto o algunas listas, es experimentar nosotros mismos cómo se produce la disolución de los diferentes elementos de este cuerpo físico; es ver cómo surgen las distintas apariciones, en qué momento y qué representa cada una de ellas, etc. Este tipo de experiencias permite que, en el momento de la muerte, podamos mantener un estado mental relajado, lo que nos ayudará a atravesar este proceso sin problemas y nos procurará un buen renacimiento para nuestra próxima vida. Hay algún factor más a tener en cuenta en este proceso. Si, por ejemplo, vamos en coche, no logramos frenar en el último momento y se produce el accidente; si perdemos la vida de esta manera tan abrupta, el proceso de disoluciones se hará muy rápidamente y no habrá apenas tiempo para tomar conciencia de lo que está sucediendo. En cambio, si la muerte llega después de una larga enfermedad, el proceso de disolución será muy lento y podremos ser conscientes de todas las etapas. En estas condiciones, nuestra práctica nos será de mucha ayuda, porque ya habremos experimentado las disoluciones que se van a llevar a cabo, y podremos atravesar estos puntos sin miedo, pánico, o emociones perturbadoras. Como se ha visto al principio de las enseñanzas, el beneficio de practicar la meditación en la muerte es, llegada ésta, poder mantener una mente tranquila para poder conducirnos hacia un buen renacimiento. Existen muchas historias sobre Milarepa, un yogui indio muy famoso. Él decía: " Para eso dejé el pueblo y me fui a meditar a la montaña, para meditar en la impermanencia y en la muerte, y ahora no tengo miedo ”. Había visto más allá de la muerte, y había descubierto la naturaleza de la mente, su vacuidad. Por eso consideraba el hecho de morir y nacer como una simple mudanza. Nosotros no tenemos miedo cuando nos mudamos a una nueva casa, no hay nada dramático en esto. Lo mismo pasa con el renacimiento, dejamos un cuerpo y nos mudamos a otra base, a otra vida. Esto no es nada dramático y, por eso, Miralepa no sentía ningún temor hacia la muerte. Había en Sera, - uno de los grandes Monasterios de Tibet -, un lama llamado Lama Lontor que tenía un alto nivel de realizaciones. Decía: "Mira, esta mañana soy un monje viejo y esta tarde seré una persona joven". Lo que quería decir es que no sabemos lo que va a suceder en el próximo minuto, ni de la mañana a la tarde. Este lama vivía teniendo siempre presente la muerte y sabía que, con una buena preparación, se entra tranquilo, sin miedo ni temor. Hasta nos podemos sentir listos para morir, como les sucede a los que realizan la práctica de Powa. ("Powa" quiere decir mudanza o transferencia, o sea, cambiar la conciencia de un cuerpo a otro) Practicando de esta manera, lograremos sentirnos tranquilos cuando llegue la muerte.
P - Cuando hablaba Geshela de cierto tipo de enfermedades, quería preguntar si hay gran diferencia en enfermedades de tipo mental como puede ser el Alzheimer, porque ahí no puede haber prácticamente una preparación..... (se oye mal)
R - Si no hay ninguna preparación en la vida, cuando se es joven y se tienen bien las facultades mentales, no hay diferencia a la hora de morir. Si uno muere a causa de una enfermedad mental o física y no está preparado para las diferentes disoluciones que están sucediendo, es igual, porque no tiene ninguna conciencia de ello.
Cuando se está preparado es diferente. Algunos tibetanos hacen estas meditaciones habitualmente, de una manera regular, y por eso, no tienen el problema de pérdida de memoria, porque debido a su práctica tienen una mente muy firme. Cada año hacen retiros de Powa, de práctica de la muerte, etc., de manera que cuando llega el momento de la muerte, tengan la edad que tengan, ochenta años o más, mantienen la mente en buen estado. Es el resultado de una vida entera dedicada al estudio – en este caso, de la transferencia de la conciencia durante el proceso de la muerte - y a la práctica del Dharma. Después de morir, algunos quedan unos días o unas semanas, a veces veinte días, (en Tibet también algunos se quedan algunos meses) en pura concentración después de la muerte. Estos son casos verídicos que a veces, suceden, aunque no muy a menudo. Existen casos muy recientes de esto. Se cuenta la historia de un anciano que se pasaba la vida estudiando los textos, acumulando méritos, haciendo sus oraciones y tomando té. Estaba muy apegado al té, no paraba de tomarlo y hacer sus prácticas. Cuando le llegó la hora de morir, se encontraba con sus textos y con su té. Durante el proceso de la muerte, llegó un lama y le dijo gritando, (estaba un poco sordo): “No te preocupes porque en Tushita, la tierra pura con buenas condiciones de vida, el té es mucho mejor...” Después, cuando se realizaron las pruebas de su renacimiento, se dice que tuvo un renacimiento en una tierra pura, como Tushita. Esta historia nos enseña la importancia de enfocar la mente en un estado positivo durante este proceso. En India o Nepal, el trato a los muertos es muy duro, porque cortan sus miembros y les mueven muchísimo. Esto influye en el estado mental y los pueden dirigir hacia una emoción aflictiva negativa y, como vamos a ver mañana, cuando el cuerpo aparentemente ha muerto, la mente sigue todavía su proceso; por eso se dice que no hay que tocar al cuerpo. En Tibet se respeta este proceso. Cuando alguien ha muerto, lo dejan en un lugar, cierran las puertas y nadie puede tocarlo. Además, alguien se encarga de dar consejos y guiar al difunto hacia un buen renacimiento. Este es lo ideal para que haya una buena muerte.
P - Cuando se refiere a que el cuerpo pierde el calor de arriba abajo, y de abajo a arriba, la primera pregunta es si se refiere al calor natural del cuerpo, al calor físico o si es algo más sutil, porque en los hospitales, cuando muere la gente, los ponen a lo mejor orientados con la cabeza hacia una rejilla de aire acondicionado, entonces esto a lo mejor le puede modificar el orden de enfriarse, en vez de abajo arriba, que se enfríe de arriba abajo. ¿Se refiere al calor natural o es otro calor?. R - Los factores externos no influyen porque lo que sucede es algo mucho más sutil que eso. La pérdida de calor se puede percibir desde fuera pero en realidad es la conciencia que está viajando a lo largo del cuerpo, a través de los vientos; está subiendo o bajando y salen los vientos por ciertos puntos específicos. El lugar de su salida (por ejemplo la coronilla) indica dónde va a renacer. Ese es un fenómeno psíquico que no cambia debido a factores externos. P- ¿Se sabe cuánto tiempo permanece la conciencia en el cuerpo después de morir? R - No existe un tiempo igual para todas las personas. Por ejemplo para un doctor es fácil decir: “Esta persona ha muerto”, porque se refiere al cuerpo físico y al observar el corazón y la respiración ya sabe que está muerto. Pero, para los tibetanos, según los textos, la persona aún no ha muerto. Se han producido las disoluciones de los cuatro elementos y de las cinco conciencias de los sentidos, el oído, la visión, el olfato etc., pero todavía queda la conciencia mental y no se produce la muerte hasta la disolución de ésta. En esta etapa los yoguis, los que tienen una buena práctica en la muerte, pueden quedar en estado meditativo algunos días, algunas semanas o algunos meses. Para la gente común y corriente se pone un tope de tres días, pero no se sabe con certeza, porque para cada persona, en cada caso, es diferente. Pero, en general, se supone que en tres días la mente habrá salido del cuerpo, por lo que es mejor no moverlo durante este tiempo. P- Yo he oído que desde la muerte hasta que se produce el siguiente renacimiento, después de que la conciencia haya salido del cuerpo pueden pasar.... R- Se dice que, en este estado intermedio que es el bardo, ya tenemos la apariencia del próximo renacimiento. Por ejemplo, si va a ser humano, será como humano; sí dios, como un dios; si es como un espíritu hambriento, entonces, en el bardo, en el estado intermedio, tendrá la apariencia de este ser. P- ¿Qué sucede cuando se quema el cuerpo....(no se oye)... R- Si se destruye el cuerpo mientras la mente está todavía, ésta saldrá del cuerpo. El problema es el estado mental en ese momento. Los tibetanos dejan el cuerpo durante tres días para estar seguros de no perturbar la mente al nivel inconsciente y que siga su propio proceso hacia el próximo renacimiento. Pero si se daña el cuerpo es posible que el proceso mental sea negativo porque haya una reacción violenta. Debido a la extensión del texto puede descargarse la totalidad del mismo en el siguiente link muerte-impermanencia.rar |